Saltar al contenido

Falta de pago de alquiler

Te explicamos cómo proceder cuando tu inquilino deja de pagar la renta.

¿Cuándo se puede considerar que existe impago de rentas?

En el contrato de arrendamiento que se haya suscrito debería figurar el plazo que tiene el arrendatario para abonar la renta al arrendador. Puede pactarse libremente el plazo que quieran las partes, pero si no se ha dispuesto nada a este respecto, se entenderá que debe efectuarse dentro de los primeros 7 días de cada mes (ex. art. 17.2 de la Ley de Arrendamientos Urbanos).

Por lo tanto, el impago de rentas se produce el día siguiente del plazo acordado sin que el arrendatario las haya satisfecho. No existe una cantidad mínima que pueda reclamarse judicialmente, por lo que podría presentarse una demanda incluso si solo se ha impagado una mensualidad, o parte de ella.

¿Se pueden reclamar otros gastos aparte de la renta?

Como arrendador, no solo puedes reclamar las rentas impagadas, sino también las “cantidades asimiladas”, que son aquellos gastos que se haya pactado en el contrato que corren a cargo del inquilino como, por ejemplo, los suministros de agua, luz y gas, la tasa de residuos urbanos, los gastos de Comunidad, etc.

Entonces, ¿qué puedes hacer como arrendador si el inquilino no paga las rentas o cantidades asimiladas?

En la vía judicial, existen dos posibilidades: puede únicamente reclamarse judicialmente el pago de las rentas (más los intereses y costas) y continuar con el arrendamiento, o puede pedirse la resolución del contrato -lo que implicaría un desahucio-, acumulando la reclamación de las rentas desde el primer impago hasta que se produzca la entrega de la posesión de la vivienda (más los intereses y costas que procedan). Esta decisión corresponderá al arrendador, dependiendo de si desea continuar con el contrato o no.

Normalmente, el impago de la renta provoca una desconfianza irreversible en el arrendador, lo que le hará querer resolver el contrato para poder formalizar uno nuevo con otro arrendatario más solvente. En este caso, debería presentarse ante el Juzgado de Primera Instancia del partido judicial en el que radique la vivienda una demanda de desahucio por impago de rentas y cantidades debidas, para lo que es obligatoria siempre la asistencia de abogado y de procurador, por ser un procedimiento verbal por razón de la materia, ex. art. 23 y 31, en relación con el art. 250.1.1, todos ellos de la Ley de Enjuiciamiento Civil (en adelante, LEC).

Además, se podrán reclamar las rentas devengadas durante la tramitación del procedimiento judicial, hasta que se produzca la entrega de llaves o el lanzamiento. Es decir, que si en la demanda se reclaman las rentas correspondientes a enero y febrero, y el arrendatario no entrega la posesión de la vivienda hasta el mes de agosto, este deberá abonar también el equivalente a los meses de marzo, abril, mayo, junio y julio.

Desde LOGATIEN siempre recomendamos la remisión de un burofax al inquilino, como mínimo, treinta días antes de la presentación de la demanda ya que, de no hacerlo, este podría “enervar la acción de desahucio”. Esto significa que el inquilino, en un plazo de diez días desde la notificación de la demanda, podrá pagar las cantidades que debe y continuar con el arrendamiento, sin más consecuencias que el pago de las costas que, en su caso, procedan (art. 22.5 LEC). Pero no tendrá esta facultad si se le ha requerido de pago por cualquier medio fehaciente con carácter previo a la presentación de la demanda, o si ya ha enervado el desahucio en alguna ocasión anterior.

El procedimiento de desahucio por falta de pago es de los procedimientos más sencillos de la jurisdicción civil. Tanto es así, que en la mayoría de los casos ni siquiera se celebra juicio. Si te encuentras en esta situación, contacta con nosotros y resolveremos el conflicto a la mayor brevedad posible.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *